Los Estilos fotográficos

Uno de los aspectos importantes en la búsqueda de la creatividad fotográfica, es el estilo propio, los conocimientos técnicos que se tengan sobre fotografía como iluminación, exposición, impresión, encuadre, etc., son herramientas imprescindibles para obtener buenos resultados pero uno de los factores imprescindibles para obtener magníficos resultados es la creatividad, decidir que fotografiar, cuando disparar y como contextualizar las imágenes para darles una marca personal es otro cantar, y esto resulta un poco mas complicadito que un conocimiento meramente técnico.
La apreciación que tenemos del mundo puede ser a veces muy superficial, distinguimos muchas veces solo una imagen parcial de los sucesos de nuestra vida cotidiana, fragmentos de colores, sujetos y formas que la mayoría de las veces no nos dicen nada. Estos mismos elementos pueden convertirse en imágenes imperecederas y expresivas en la medida que el fotógrafo se convierten en un verdadero observador, analizar con mayor detalle que sentimientos provoca en si mismo, sus características visuales, y la posible forma de organizarlos y presentarlos al observador. Ampliar los limites de nuestra percepción nos ayudara a crear poco a poco un sello único y original de trasmitir en imágenes la visión de nuestro entorno. Esta capacidad de percepción se desarrolla como tantas otras habilidades, con la practica; el conocimiento y estudio atento de las artes visuales: la pintura, escultura, literatura, etc., consumir revistas, libros especializados, exposiciones, museos, conocer los diferentes estilos y escuelas que se han desarrollado durante toda la historia del “arte de la lente” deben formar parte de nuestra educación como artistas visuales. Y aunque la recomendación es correcta, mucho opinan que seguir intensamente el trabajo de otros fotógrafos, tiene como resultado la imitación y no la creación, por lo cual si no se aconseja abandonar completamente este suministro, es recomendable al obtener suficiente información sensorial, desprenderse un poco de los ejemplos y desarrollar las propias convicciones estéticas, confiar en el gusto y juicio propio. La reacción inequívoca al “lanzarse a volar por uno mismo”, interpretando de forma particular los estímulos externos e internos, es el miedo al error, pero fallar es común para todo fotógrafo y es inevitablemente en las etapas iniciales, sin embargo deberemos correr estos riesgos si queremos algún día ser autores de imágenes irrepetibles.
Compilación de Luz Ma. Calzada, Extraido de la Revista “Súper Foto Práctica”
